Un precioso descubrimiento
Reflexión sobre el modelo
educativo de la UnADM
Inicié
mi proceso de ingreso a la UnADM sabiendo, en realidad, poco sobre ella. Cuando tomé la decisión de estudiar en ella, lo
hice guiándome principalmente por cuatro cosas: oferta un posgrado que integra
dos de mis más grandes pasiones (la docencia y la Historia de México), es una
institución de excelencia educativa, es pública y es en línea.
Aún
no ingreso, pero estoy teniendo la invaluable oportunidad de tomar un curso
propedéutico en dicha institución: Inducción a los Ambientes Personalizados de
Aprendizaje (IAPA) en el que, entre otras cosas, se expone su particular modelo
educativo.
De
acuerdo con la breve descripción que se ofrece en la “Sección de contenido” de
la Unidad II de dicho curso, el modelo educativo en cuestión “busca satisfacer
la demanda de educación superior de la sociedad mexicana mediante un plan de
estudios flexible” y “se vincula con el contexto social desde su enfoque basado
en competencias”. Así pues, desde el
principio se destaca la relevancia que dicha universidad pretende tener en
nuestro país… ¡y lo está logrando!
Posteriormente,
aparece un breve video muy emotivo, ¡véanlo!: Modelo
UnADM). En él, de manera muy
dinámica, nos comparten sus principales características: es innovador, es flexible,
permite la administración del propio aprendizaje, está centrado en el
estudiante, es inclusivo, utiliza tecnología de vanguardia, es accesible, es
interactivo.
También
se nos expone la misión y visión de la UnADM, entre otras cosas: está comprometida
con la formación de profesionales del más alto nivel, con un sólido compromiso
social, competitivos y emprendedores; y trabaja por posicionarse como la
institución líder de educación superior a distancia de Hispanoamérica.
Conocer
esto ha significado un precioso descubrimiento para mí. Y, más allá, de la descripción, he aprendido
mucho sobre la UnADM y su sólido modelo educativo en los pocos días que llevo
del presente curso, es en éste donde me he dado cuenta de manera directa de sus
exigencias y elevada calidad académica, de su dinamismo y flexibilidad, de su
sólido modelo pedagógico e hincapié en el manejo de las TIC’s.
Si
esto he percibido en un breve curso de inducción, ¡ya me imagino lo que será el
posgrado! El programa y las actividades
están muy bien diseñados y he podido conocer, desde ahora, compañeros muy
profesionales de los que estoy aprendiendo mucho.
Pondré
todo de mi parte para ingresar… pero incluso aunque no tenga la fortuna, lo que
estoy aprendiendo vale ya mucho la pena.
¡Gracias por el regalo!
Roberto Carlos Garnica